Este generador surge de todas las veces en que no tuve palabras, no es una invitación a tenerlas, solo a saberlas posibles.
Voces propuestas
Estas voces no figuran en ningún diccionario oficial: son neologismos construidos a partir de raíces reales. Cada palabra usa una sola lengua y sigue su propia manera de formar compuestos — fusión con sufijo en latín, incorporación nominal en náhuatl, construcción genitiva (iḍāfa) en árabe, yuxtaposición con caída de vocal final en muisca, y locución de sustantivos yuxtapuestos en quechua, aimara y guaraní. La acentuación entre barras (/ /) es aproximada y sigue las reglas del español, solo como guía de lectura.
Latín — vocabulario clásico de uso general.
Quechua — González Holguín, Diego. Vocabvlario de la lengua general de todo el Perv, llamada lengua Qquichua o del Inca. Lima: Francisco del Canto, 1608. Dominio público. Internet Archive ↗
Aimara — Bertonio, Ludovico. Vocabulario de la Lengua Aymara. Juli: Francisco del Canto, 1612. Dominio público. Internet Archive ↗
Guaraní — Ruiz de Montoya, Antonio. Tesoro de la lengua guaraní. Madrid: Juan Sánchez, 1639. Dominio público. Internet Archive ↗
Náhuatl — Molina, Alonso de. Vocabulario en lengua castellana y mexicana. México: Antonio de Spinosa, 1571. Dominio público. Internet Archive ↗
Muisca — Lugo, Bernardo de. Gramática en la lengua general del Nuevo Reyno, llamada mosca. Madrid: Bernardino de Guzmán, 1619. Dominio público. Internet Archive ↗. Cotejado también con el Diccionario muysca-español del proyecto Muysccubun (Universidad Nacional de Colombia). Es la lengua indígena que se hablaba históricamente en la sabana de Bogotá; al estar extinta y documentada solo en manuscritos coloniales, su vocabulario aquí es más reducido que el de las demás lenguas.
Árabe — vocabulario del árabe estándar culto (fuṣḥá). La transliteración es una guía fonética simplificada para lectores hispanohablantes, no un sistema académico; junto a cada raíz se muestra también la palabra en su escritura original.
Además de las fuentes históricas citadas arriba, varias voces se cotejaron con diccionarios modernos publicados de cada lengua (quechua, aimara, guaraní y náhuatl) para confirmar su significado. Las grafías usadas aquí son formas modernas y estandarizadas, no la ortografía colonial original de estas fuentes. El listado es una curaduría de partida, no una extracción exhaustiva de esos volúmenes, y puede contener variantes regionales o imprecisiones.
Este diccionario juega, a propósito, con las reglas reales de formación de palabras de cada lengua: toma raíces documentadas y las combina — por fusión, por sufijo, por yuxtaposición, por incorporación nominal, según la gramática propia de cada una — para construir voces que no figuran en ningún diccionario, pero que respetan cómo esa lengua construye palabras. Nunca se mezcla la gramática de una lengua con la raíz de otra. El resultado es, siempre, un ejercicio semántico-sintáctico: la raíz y la regla de formación son reales; la palabra completa es una creación de este generador, no una que necesariamente use un hablante nativo.
El diccionario tiene un número fijo de raíces verificadas, pero no genera una lista fija de palabras: las combina. Cada frase que se describe puede enganchar hasta 6 conceptos, y por cada lengua que comparta al menos dos de ellos, el botón "otras combinaciones" recorre todos los subconjuntos posibles entre esas raíces — sin repetir mezclas de lenguas distintas — además de variar el sufijo en las voces latinas. Con el máximo de 6 conceptos encontrados en una sola frase, eso da hasta 627 voces distintas posibles solo para esa frase (57 subconjuntos × las lenguas activas, con 5 variantes de sufijo en latín) — y como cada frase distinta que alguien escriba engancha un grupo distinto de conceptos, el total de voces que el generador puede llegar a producir a lo largo del tiempo es mucho mayor, aunque no hay una forma honesta de ponerle un solo número a "cuántas frases puede escribir la gente".
Este diccionario sigue creciendo — cada raíz nueva se agrega solo si tiene una fuente real detrás.
Este diccionario no guarda una lista fija de palabras: combina raíces reales de cada lengua siguiendo las propias reglas de esa lengua para formar palabras nuevas — nunca mezclando la gramática de una lengua con la raíz de otra. Cada frase que se describe puede enganchar hasta 6 conceptos, y el botón "otras combinaciones" recorre las distintas formas reales de mezclarlos — hasta 627 voces distintas para una sola frase. Todo esto está explicado con más detalle, junto con las fuentes de cada lengua, en Referencias, más abajo.